Un pozo para nuestro huerto

Pozo de Mogán

El huerto de Mogán ya tiene su pozo.

Ya han pasado unos meses desde que empezáramos a contar todo lo que hacen los peques de Cativos en cada uno de sus coles para cuidar el huerto, pero todavía no os habíamos hablado del pozo que han construido en la escuela infantil de Mogán.

La idea de crear el pozo nació de la necesidad de tener una fuente de agua próxima a su plantación, y poco a poco, han podido elaborarlo utilizando diversos materiales reciclados, naturales y fungibles:

  1. Proceso de decoración del pozo.

    Proceso de decoración del pozo.

    Un depósito o bidón de plástico.

  2. Madera.
  3. Cuerdas.
  4. Una rondana y balde de lata reutilizadas.
  5. Arena.
  6. Piedras.
  7. Pintura.
  8. Cola.
  9. Barniz.
  10. Brocha.
  11. Pinceles.
  12. Tornillos.

Una vez tuvieron cerca todo lo necesario, los niños y niñas y sus educadores cortaron el bidón de plástico a una altura a la que pudieran llegar todos y lo recubrieron de arena para, una vez pintado, dotarlo de un efecto de piedra, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha.

Encima de su proyecto de pozo tuvieron que colgar la rondana, de la cual se sostendría el balde de lata que permitiría a los párvulos sacar el agua del pozo.

Alumnos de la escuela infantil rellenan de piedras y agua el pozo.

Alumnos de la escuela infantil rellenan de piedras y agua el pozo.

Una vez el pozo estuvo listo, nuestros «cativos» de Mogán lo llenaron de piedras para que la altura del agua fuera de unos 20 cm. aproximadamente, y a partir de ahí, el cuidado de este huerto canario fue mucho más sencillo, ya que los niños sólo tienen que sacar el agua del pozo con el balde y trasvasarlo a las regaderas para alimentar sus plantas.

Después de unos meses de trabajo y cuidados, en su huerto han brotado diversos tipos de hortalizas, cebollas, zanahorias, tomates, berenjenas, coles y calabacines. Todos ellos cultivados en recipientes de plástico reciclados.

A través de este tipo de actividades, el equipo educativo del centro pretende que los más pequeños adquieran, de forma lúdica, una actitud de cuidado y respeto por su entorno, mientras observan el proceso de transformación de las plantas que ellos mismos han cultivado.

La importancia de cuidar un recursos de vital importancia como el agua es otro de los aspectos positivos de esta actividad, así como la cooperación y el trabajo en equipo que han llevado a cabo los niños durante todo el proceso.

Huerto de la escuela infantil de Mogán.

Huerto de la escuela infantil de Mogán.

 

Reciclando en familia

Taller de reciclaje en familia.

Taller de reciclaje en familia.

Todos conocemos la importancia de los padres en el proceso educativo de sus hijos, por eso, en Cativos Mediterráneo siempre intentan involucrar a las familias en sus actividades. La última, un taller de reciclaje con el que pequeños y mayores han aprendido a separar la basura  y depositarla en los contenedores correspondientes.

¡Ya sabemos reciclar!

¡Ya sabemos reciclar!

Además, con algunos de los materiales que juntaron – revistas viejas, botellines pequeños de agua, trozos de cartulinas viejas, papel de aluminio de los almuerzos, … – los pequeños han podido crear una divertida manualidad, una hucha con forma de cerdito.

¿Queréis ver el proceso y hacerlo en vuestras casas? 😉

Es muy sencillo. Primero deberéis reunir una serie de materiales que todos tenemos por casa:

  1. Revistas viejas.
  2. Restos de cartulina.
  3. Un botellín de agua.
  4. Pintura acrílica o témpera.
  5. Detergente en polvo.
  6. Papel albal, del que  nos sobra después de comernos el bocata.
  7. Ojos móviles.
  8. Cola.
  9. Un pincel.
  10. Un cúter.
  11. Un rotulador.
Materiales necesarios para realizar la manualidad.

Materiales necesarios para realizar la manualidad.

Una vez hemos juntado todos los ingredientes, ya podemos comenzar a elaborar nuestra hucha.

  1. Lo primero que debemos hacer es coger el botellín de agua vacío, acostarlo y hacerle una pequeña ranura en la parte superior con el cúter. Por ahí los peques meterán sus ahorros, por lo que no tiene que ser excesivamente grande.
  2. A continuación, debemos cortar en trocitos la cartulina y las revistas viejas. Podemos hacerlo con la mano, ya que no tienen que quedar perfectos.
  3. Seguidamente, con un poco de cola, vamos pegando los trozos de papel en la parte baja del recipiente para endurecerla.
  4. Lo siguiente es decorar nuestra hucha. Para ello podemos pintarla con pintura. Si vamos a utilizar témpera, para evitar que se vaya el color, podemos mezclar la pintura con un poco de detergente en polvo. El efecto será un pelín granulado, pero evitaremos que se nos vaya el color.
  5. Para finalizar, sólo tendríamos que poner las patitas a nuestro cerdito. En este caso lo hemos hecho con cuatro bolas de papel de aluminio que teníamos guardado del almuerzo, pero también se pueden utilizar tapones.
  6. Si colocamos los ojos móviles y le dibujamos la nariz y la boca con un rotulador negro, el resultado sería….

¡Tchán!

Hucha

En este caso, la actividad ha servido también para crear comunidad en la escuela infantil gracias a la participación de las familias, los niños y las educadoras del centro. Ahh, y nuestro querido Terri, que también ha estado presente. 😉

Terry en Cativos MediterráneoEn definitiva, parece que se lo han pasado muy bien porque ya nos han dicho que piensan repetir experiencia próximamente.