El PAI de El Mirador replanta su huerto

La Brigada Ecológica Cativos El Mirador ha estado trabajando en un huerto que promete sorpresas.

El curso pasado dedicamos una entrada a explicar por qué El Mirador es conocido como la huerta de Europa, por eso a quién la haya leído no le extrañará el entusiasmo que pone su Brigada Ecológica Cativos, año tras año, en trabajar su huerto escolar.

¡Aquí voy a plantar!

Todo comenzó con una visita al huerto que las educadoras aprovecharon para explicar todo lo que iban a plantar y cómo lo iban a hacer. Obviamente, la brigada estaba muy nerviosa e ilusionada ya que, recordemos, la mayoría de familias del centro trabajan en el sector agrícola y esta sería una nueva generación de grandísimos agricultores.

Llegado el momento de plantar todo el mundo escuchaba atentamente las instrucciones de las seños y esperaban con impaciencia su turno, para plantar pero también para coger la regadera. Era algo nuevo y había mucha emoción.

¿Esta qué lechuga es?

Cuando llegaba su turno se les dejaba jugar con la tierra, pero su misión era cavar un hoyo en el que enterrar la planta, taparla y luego regarla. En este punto tenemos que dar las gracias a una familia del cole que se ha encargado de aportar un montón de lechugas diferentes y brócoli para realizar la plantación.

Como siempre una vez realizada la plantación el impulso inicial es ver cómo crecen las plantas, pero las seños les han explicado que es un proceso lento que requiere de mucho mimo y cuidado para que estas crezcan sanas y fuertes para poder ofrecernos magníficos alimentos.

¡Y a regar!

Los mayores del cole han desarrollado sus primeras habilidades como agricultores y poco a poco, a lo largo del curso irán desarrollando más, pero sobre todo, concienciándose de que lo que tienen en casa es un tesoro que deben cuidar pues les ofrecerá toda su vida una alimentación sana y sostenible para el medio.

Ahora ya solo nos falta esperar a la siguiente actividad, que si todo marcha según lo previsto será crear un espantapájaros que proteja su plantación durante el resto del curso, pero eso ya es materia de otra publicación.

¡A la rica lechuguita de Conxo!

cajón de lechugas

El cajón de lechugas de Cativos Conxo está ya a máximo rendimiento.

Los niños y niñas de Cativos Conxo comenzaron el curso con unas ganas tremendas de aprovechar sus huertos con encanto y se dedicaron a plantar lechugas y calabazas en los pequeños invernaderos del patio.

El antes...

El antes…

... y el después.

… y el después.

El problema surgió cuando ya bien entrado el otoño todas estas plantas empezaron a encontrarse sin espacio para continuar desarrollándose. Como solución, decidieron construir un improvisado invernadero aprovechando un cajón construido con tablas de palés.

Para conseguirlo se hicieron con plástico transparente y, después de transplantar sus lechugas, cubrieron el cajón utilizando cinta adhesiva para asegurarse de que el techo se mantenía tenso. A continuación lo aseguraron con unas rejillas para protegerlo todo del viento y de la visita inesperada de algún gato curioso.

¡Aún no! Falta el aliño.

¡Aún no! Falta el aliño.

Ahora, el cole de Conxo tiene deliciosas lechuguitas por todas partes que los peques están desando probar en los menús del comedor, por supuesto, ¡sin protestar!

La vida ilumina la escuela de Molina de Segura

Los mayores salieron al patio a ver en qué se podía convertir una simple semilla.

Los mayores salieron al patio a ver en qué se podía convertir una semilla del tamaño de las que acababan de ver.

Los niños y niñas del CAI Nuestra Señora de la Asunción de Molina de Segura han trabajado durante una semana un concepto tan bonito como la vida. Las educadoras han comenzado a explicar a nuestros peques cómo el proceso que comienza plantando una semilla termina convirtiéndose en un un gran árbol.

Aquí no se puede plantar.

Aquí no se puede plantar.

La actividad comenzó en la asamblea del lunes cuando las educadoras les han mostrado unas semillas de lechuga y zanahoria y nuestros peques las pudieron examinar. Desde ese momento establecieron la relación entre las diminutas semillas y los grandes árboles, la tierra y el agua que necesitan para vivir, además de su importancia y cuidado en no desperdiciarla, especialmente en una región como la murciana.

Trabajo en equipo.

Trabajo en equipo.

A continuación la brigada de Molina plantó sus semillas de lechuga y zanahoria, que revisarán todos los lunes para apreciar sus cambios y acompañarla y cuidarla durante el proceso. Como en la escuela no hay sitio para trasplantarlas y en las jardineras no podrán crecer lo suficiente, realizarán una excursión a una finca agroecológica como ya hicieron el curso pasado y dejar allí sus plantas.

El curioso caso de la macetarra de Cativos Restollal

Aunque no podrán volver a jugar con ella como antes, su guitarra seguirá en el cole con los "Mirós".

Aunque no podrán volver a jugar con ella como antes, los «Mirós» seguirán con su guitarra.

Cativos Restollal es un cole especialmente concienciado con el medio ambiente, por eso de una forma u otra acaba realizando «talleres imposibles» para no tener que tirar nada. El caso que os contamos hoy es especialmente curioso, ya que esta vez han sido los propios niños y niñas los motores del taller de manualidades.

La famosa macetarra.

La famosa macetarra.

Todo empezó cuando una de las guitarras de la clase de los «Mirós», amantes de la música como su apasionada profe, se rompió de forma que ya no era seguro contar con ella en el aula. Los peques entendían que ya no podrían seguir jugando con ella como hasta ahora, pero el final que le esperaba a su instrumento tampoco era ni mucho menos de su agrado. Por eso sus profes, entendiendo la sensibilidad del asunto, propusieron un desenlace alternativo para su amado instrumento: ¡desde ahora sería una macetarra!

¡Oh la tierra!

¡Oh la tierra!

Lógicamente a todos les pareció fantástico, así que con la ayuda de una sierra especial se cortó una mitad de la caja de la guitarra para que esta clase de 2 años pudiese ponerse manos a la obra. Por supuesto rellenaron la macetarra de tierra (y de paso se embadurnaron un poco que al fin y al cabo es divertidísimo) y aprovecharon unas semillas de calabaza que habían germinado previamente en otra maceta para traspasarlas al que será su nuevo hogar.

Finalmente y tras le feliz desenlace, la clase de los «Mirós» está convencida de que a lo largo del curso podrán reciclar unos cuantos juguetes más, aprendiendo de paso una valiosísima lección: antes de tirar, reciclar.

Estas lechugas tienen los días contados.

Esto va a ser una ensalada.

Precisamente por eso y aprovechando unos restos de madera que había dejado el carpintero han construido también un cajón para plantar sus lechugas. Solo con un martillo y clavos, y recordando hacer unos agujeros en la base, nuestros peques ya se podían poner otra vez manos a la obra: rellenaron su nuevo cajón de tierra, plantaron sus lechugas y obviamente las regaron. Ahora solo queda esperar para poder comerse una deliciosa ensalada. Mientras tanto, seguirán discurriendo ingeniosas soluciones para preservar el medio ambiente y de paso no tener que deshacerse de sus juguetes favoritos.

Huertos con encanto

Actividad propuesta por Cativos Conxo

Actividad propuesta por Cativos Conxo

Estamos en época de siembra y en Cativos Conxo no paran de trabajar con la tierra y el reciclaje. Atentos a la actividad que nos plantean hoy los alumnos, alumnas y educadores de este centro compostelano.

Como sabréis, últimamente están muy de moda los palets de madera para crear elementos decorativos para el hogar, y también para el jardín. Nuestros niños han querido utilizarlos para construir unos cajones muy chulos en los que cultivar patatas, calabacines y calabazas.

Para poner toda la actividad en marcha, nuestros jardineros han necesitado un poquito de «ayuda carpintera», ya sabéis: martillo, clavos, sierra, un poco de lija, y unas manos que se presten 😉

Huerto Cativos Conxo

Hora de sembrar en Cativos Conxo.

El resultado del trabajo de nuestros «manitas», unos cajones «cosecheros» que encajan a la perfección con la estética del cole. Luego, los pintaron un pelín y…. ¡Tachán! El resultado lo podéis ver en la imagen superior.

Pero todavía les quedaba lo más divertido de la actividad, verter la tierra, plantar y regar.

La verdad es que la creatividad de este cole no tiene fronteras, y no han querido perder la oportunidad de decorar el muro del patio con un par de macetas colgantes.

Macetas colgantes.

Macetas colgantes.

Fijaros en lo preciosas que les han quedado.

Además, nos han explicado el proceso y son muy fáciles de elaborar, ¿os animáis?

Han utilizado unas botellas de plástico grandes y un alambre grueso para colgarlas. Tras rellenarlas de tierra y sembrar unas bonitas flores, sólo han tenido que poner el toque personal del centro, un poco de color con forma de gomets.

La verdad es que, como siempre, en Cativos Conxo han trabajado mucho para esta actividad. Incluso han construido un comedero para pájaros utilizando una botella y una cuchara de madera. ¿Qué os parece?

Comedero pájaros.

Comedero pájaros.

El objetivo es que los pajaritos que se pasean por su huerto hagan una parada para reponer fuerzas y no se entretengan con los frutos. 😉

Y ya que se acerca la hora de preparar la comida, nos despedimos con las hermosas lechugas que han brotado en el invernadero del centro.

Lechugas Cativos Conxo

Lechugas Cativos Conxo

En el próximo post os contaremos más aventuras de las brigadas Cativos.