Cómo aprender a reciclar en Molina de Segura

Los niños y niñas del CAI La Asunción han demostrado tener perfectamente asimilado el tema reciclaje.

La Brigada Ecológica Cativos Molina de Segura siempre nos sorprende con divertidas ocurrencias, así que en esta primera publicación no podía ser menos.

¡No fallaron una!

La cuestión es que los mayores del CAI ya llevaban unas semanas trabajando los colores azul y amarillo y, más importante aún, acostumbrándose a recoger el material del aula después de utilizarlo.

Viendo que esta costumbre estaba siendo asombrosamente bien aceptada, las educadoras se decidieron a preparar unos contenedores de reciclaje en los que poder «ordenar» también los residuos y ampliar fácilmente las dinámicas que ya se estaban adoptando en la escuela.

Obviamente antes de entrar de lleno en las tareas de reciclaje, las educadoras explicaron en qué consistía reciclar, por qué había que hacerlo, cómo y por supuesto, predicaron con el ejemplo, que ya sabemos que es lo más efectivo para estos casos.

¡Tachán!

Después de unas semanas con óptimos resultados, las profes del CAI La Asunción elevaron un poco más el listón y pidieron que cada niño y niña del centro llevase de casa algún residuo que tuvieran que reciclar. Todo el mundo hizo su separación de residuos correctamente dejando claro que esta actitud tan responsable estaba completamente asimilada.

Y finalmente el colofón de la actividad fue un taller de manualidades en el que reciclando botellas de plástico se fabricaron juguetes y adornos para el cole. Como veis no se puede ser más sostenible.

Otra Navidad con menú y juguetes para todos

La hermana Matilde quiso dar las gracias a todas las familias de San Javier por su generosidad.

La Red de Escuelas Infantiles Cativos, como cada diciembre desde hace más de 10 años, llegó a las navidades dando por concluidas sus primeras campañas solidarias del curso.

La participación en Conxo también fue notable.

Estas campañas han sido Así jugamos todos (11ª edición) y Un menú para todos (10ª edición), que como viene siendo habitual últimamente, en algunos casos se han complementado o incluso fusionado con otras campañas similares impulsadas tanto por iniciativas municipales como por otras organizaciones solidarias.

La intención es colaborar con entidades de cierto impacto en el área de influencia de las escuelas y que sabrán mejor que nadie cuáles serán las familias que más necesitan nuestra ayuda, así que desde Cativos consideramos que tampoco tendría mucho sentido negar nuestra ayuda a otras instituciones con más capacidad en estos aspectos.

Finalmente y sin más propósito que agradecer la colaboración de todas familias que componen la comunidad Cativos, os deseamos un feliz año 2019 y os animamos a participar en nuestra próxima campaña de recogida, en la que nos centraremos en recoger productos para la infancia en todas y cada una de nuestras escuelas.

El curioso caso de la macetarra de Cativos Restollal

Aunque no podrán volver a jugar con ella como antes, su guitarra seguirá en el cole con los "Mirós".

Aunque no podrán volver a jugar con ella como antes, los «Mirós» seguirán con su guitarra.

Cativos Restollal es un cole especialmente concienciado con el medio ambiente, por eso de una forma u otra acaba realizando «talleres imposibles» para no tener que tirar nada. El caso que os contamos hoy es especialmente curioso, ya que esta vez han sido los propios niños y niñas los motores del taller de manualidades.

La famosa macetarra.

La famosa macetarra.

Todo empezó cuando una de las guitarras de la clase de los «Mirós», amantes de la música como su apasionada profe, se rompió de forma que ya no era seguro contar con ella en el aula. Los peques entendían que ya no podrían seguir jugando con ella como hasta ahora, pero el final que le esperaba a su instrumento tampoco era ni mucho menos de su agrado. Por eso sus profes, entendiendo la sensibilidad del asunto, propusieron un desenlace alternativo para su amado instrumento: ¡desde ahora sería una macetarra!

¡Oh la tierra!

¡Oh la tierra!

Lógicamente a todos les pareció fantástico, así que con la ayuda de una sierra especial se cortó una mitad de la caja de la guitarra para que esta clase de 2 años pudiese ponerse manos a la obra. Por supuesto rellenaron la macetarra de tierra (y de paso se embadurnaron un poco que al fin y al cabo es divertidísimo) y aprovecharon unas semillas de calabaza que habían germinado previamente en otra maceta para traspasarlas al que será su nuevo hogar.

Finalmente y tras le feliz desenlace, la clase de los «Mirós» está convencida de que a lo largo del curso podrán reciclar unos cuantos juguetes más, aprendiendo de paso una valiosísima lección: antes de tirar, reciclar.

Estas lechugas tienen los días contados.

Esto va a ser una ensalada.

Precisamente por eso y aprovechando unos restos de madera que había dejado el carpintero han construido también un cajón para plantar sus lechugas. Solo con un martillo y clavos, y recordando hacer unos agujeros en la base, nuestros peques ya se podían poner otra vez manos a la obra: rellenaron su nuevo cajón de tierra, plantaron sus lechugas y obviamente las regaron. Ahora solo queda esperar para poder comerse una deliciosa ensalada. Mientras tanto, seguirán discurriendo ingeniosas soluciones para preservar el medio ambiente y de paso no tener que deshacerse de sus juguetes favoritos.