Conozcamos a Pepe, el espantapájaros de Vedra

Pepe el espantapájaros de Vedra tiene una presencia imponente en el huerto, sobre todo cuando no le falta la cabeza.

Pepe tiene una gran presencia en el huerto, sobre todo cuando tiene cabeza.

Los niños y niñas de Vedra mantienen su huerto día a día porque saben que la tierra es fuente de vida y por ello no se debe descuidar. Estos días, para poder protegerlo de los pájaros que se llevan sus semillas y frutos han decidido elaborar un espantapájaros.

Para crearlo han necesitado ropa vieja, dos palos grandes y paja para hacer el cuerpo.

Los inicios de Pepe en Vedra

Los inicios de Pepe.

Con la ayuda de las educadoras los peques han colocado los dos palos sobre los que realizaron el muñeco, uno en horizontal para sujetar el torso y otro en vertical para mantenerlo de pie. Para hacer la parte de arriba, los peques han llenado de paja una camisa formando los brazos y la barriga, sujetando las mangas con un cordel para que no se caiga el relleno. Para las piernas han seguido el mismo procedimiento pero esta vez con un pantalón.

A continuación han creado la cabeza valiéndose de una bolsa de tela llena de paja a la que a continuación han pintado la cara. Además, un sombrero es el perfecto complemento que le ayudará a protegerse del sol.

Finalmente ya solo faltaba ponerle un nombre al más reciente ayudante del huerto de la escuela de Vedra, y en esta ocasión han decidido que Pepe era el nombre perfecto.

Satur, el espantapájaros de El Mirador

Los niños y niñas de El Mirador preparados para ir al huerto con Satur.

Los niños y niñas de El Mirador preparados para ir al huerto con Satur.

El clima de El Mirador de San Javier es muy agradecido, por eso su huerto marcha de maravilla a pesar del interés que ha despertado en los pajaritos de la zona. Para solucionarlo, nuestras brigadas ecológicas han decidido crear un espantapájaros que los intimide un poco y vigile todo lo que allí han plantado.

Un trabajador nato.

Un trabajador nato.

El primer paso es unir un rulo de cartón reciclado a una pica con silicona caliente y un precinto. A continuación, los peques han escogido un disfraz reciclado de su baúl para vestirlo.

A continuación y utilizando el contorno de las manos de la educadora, han hecho las del espantapájaros con estropajo y las han pegado al tubo de cartón también con silicona caliente.

Justo después, la seño ha hinchado un globo y entre todos han pegado

con cola varias capas de papel de periódico en pedazos y lo han dejado secar al aire libre hasta el día siguiente, cuando ya se le pudieron dar dos capas de pintura.

Una vez esta estuvo seca han utilizado tapones de botellas para representar los ojos, nariz y boca. Finalmente han recuperado los restos de las bolsas de basura utilizadas en carnaval para pegarlas con silicona caliente simulando el pelo.

Ya con el espantapájaros terminado han decidido que Satur era un buen nombre y lo han ido a clavar al huerto para que empezara a trabajar inmediatamente, y ya de paso, nuestros jóvenes agricultores han aprovechado para plantar unos ajos y regar el huerto.

¡Santiago de la Ribera ya tiene su huerto escolar!

La inauguración del huerto escolar era un momento muy esperado por todos.

La inauguración del huerto escolar era un momento muy esperado por todos.

¡Nadie se lo quiso perder!

¡Nadie se lo quiso perder!

Los niños y niñas del CAI de Santiago de La Ribera tuvieron el privilegio de estrenar su huerto escolar el pasado día 13 de noviembre. Este momento, muy esperado sobre todo por los mayores del cole, contó con la asistencia del alcalde de San Javier entre otras personalidades como el concejal de Agricultura y Medio Ambiente, sin el que sería imposible esta preciosa iniciativa que tanta ilusión ha creado entre alumnado y personal docente.

A este importante momento en la aún corta vida de la escuela asistieron también las familias, que tuvieron la oportunidad de visitar el aula de sus retoños y ver el resultado de algunos de los talleres en los que han estado trabajando, especialmente aquellos que se desarrollaron con el objetivo de aprovechar todo el potencial de su huerto.

Un huerto con talento.

Un huerto con talento.

Algunos de los utensilios para la atención y cuidado del huerto elaborados por los niños y niñas de dos años son los espantapájaros Pepa y Berto, dos contenedores de agua para aprovechar la escasa lluvia de la zona, un anemómetro para identificar los días de viento, un comedero para los pájaros y por supuesto regaderas. Como no podía ser de otra forma, todo este material ha sido elaborado con productos reciclados, concienciando a los peques de la importancia de preservar el medio ambiente y a la vez estimulando su ya de por sí increíble creatividad.

¡Esto promete!

¡Esto promete!

A continuación se procedió al riego y plantación de los semilleros donde cada alumno, ayudado por su progenitor y bajo la supervisión de su tutora, plantó verduras típicas de la zona: lechugas baby, rizada y morada, acelgas, brócoli y apio. Además, en unos maceteros contiguos al huerto, también plantaron flores y plantas aromáticas como zinnias, tagetes y guisantes aromáticos, que además de decorar el huerto cuando crezcan y florezcan, permitirán que las educadoras trabajen conceptos relacionados con la naturaleza como la diferencia entre plantas comestibles y ornamentales.

Ha sido un trabajo coordinado.

Ha sido un trabajo coordinado.

Aunque el huerto cuenta con un sistema de riego por goteo, los niños y niñas del CAI saldrán al menos un día a la semana con sus regaderas para cuidar su plantación, mantenerla limpia de hierbas que dificulten su crecimiento y familiarizarse con los cuidados que necesitan y su evolución, observando y experimentando el proceso de desarrollo de su plantación.

Ahora, toca esperar tres meses hasta que llegue el momento de recoger la primera cosecha y de la cual tendréis noticias frescas.

Los guardianes del huerto

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El Centro de Atención a la Infancia (CAI) «Pasito a paso» de Santiago de la Ribera quiere presentarnos a Fina y Berto, los guardianes de su huerto; pero también van a enseñarnos cómo han elaborado algunos de los utensilios que más utilizan a diario para cuidar su plantación.

Blog 1CAI Pasito a pasoDurante los últimos días han participado en diferentes talleres de reciclaje. El primero de ellos, les permitió elaborar dos medidores de los elementos meteorológicos: un anemómetro, para medir el viento; y un pluviómetro, para medir la cantidad de lluvia que cae en la zona.

Gracias a esta actividad, las educadoras del centro pudieron explicar a sus alumnos la escasez de lluvias que existe en la zona, y por tanto, la importancia que supone ahorrar agua día a día; como por ejemplo, al ducharnos, lavarnos los dientes, las manos,…

El proceso de elaboración fue muy sencillo y nuestros «cativos» se lo pasaron en grande. Atentos a la explicación:

  • PLUVIÓMETRO:

– Un envase vacío de agua.

– Unos folios con dibujos sencillos que los niños puedan colorear.

– Ceras de colores.

– Forro adhesivo.

– Un cúter.

Una vez tenemos listos todos los materiales, debemos cortar la parte superior de la botella y colocarla en posición invertida, como si de un embudo se tratara. Ésta parte será la encargada de recoger el agua de la lluvia que luego podremos medir vertiendo el contenido en cualquier recipiente con medidor.

  • ANEMÓMETRO:

– Un envase de plástico con tapa.

– Un lápiz.

– Cuatro envases de yogur vacíos.

– Pajitas de colores.

– Una chincheta.

– Folios.

– Ceras de colores.

Una vez tenemos todos los elementos, tenemos que rellenar con arena el envase de plástico vacío. A continuación, utilizaremos el lápiz como eje central de la estructura. A continuación, y tal y como apreciamos en la imagen superior, anclaremos con una chincheta las cuatro aspas de nuestro anemómetro al eje central de la estructura. Y precisamente de las aspas del molinillo, colgarán los cuatro envases vacíos del yogur. Los folios y las ceras de colores nos ayudarán a forrar los recipientes y decorarlos a nuestro curso. Porque el diseño también cuenta. 😉

blog 2En la segunda parte de ésta actividad, los peques del CAI «Pasito a paso» decidieron que necesitaban la ayuda de dos nuevos amigos para que ahuyentaran a los enemigos de su huerto ecológico en su ausencia.

Sus nombres son Fina y Berto, y los niños y niñas de Santiago de la Ribera han podido elaborarlos rellenando de bolsas de plástico algunas prendas de ropa usada.

Poco a poco, sus espantapájaros fueron cogiendo forma, reconstruyendo los cuerpos, elaborando la cabeza con una bola de papel envuelta en tela de saco.

Con pinturas dieron forma a sus facciones – boca, nariz, ojos, etc.-. Y utilizaron fregonas viejas para ponerles pelo. Porque nuestros inanimados amigos también son un poco coquetos. 😉

Pero esto no ha sido todo, en el último taller de la semana, los peques pudieron elaborar sus propias «Cati-regaderas» con papel de seda de colores, cola, pinceles y un envase con asa vacío; como por ejemplo, un bote vacío de detergente o suavizante.

 ¿Qué os ha parecido?

Nosotros creemos que los peques del CAI Cativos de Santiago de la Ribera han trabajado mucho estos días y seguro que, con tanta dedicación, los frutos brotan solos de su huerto. 😉

 

Pepito, el espantapájaros del Salnés

Cabeza del espantapájaros elaborado por los alumnos de la escuela infantil "Mafalda" Hospital do Salnés.

Cabeza del espantapájaros elaborado por los alumnos de la escuela infantil «Mafalda» Hospital do Salnés.

Los niños tienen siempre una gran curiosidad e interés por observar su entorno y descubrir los cambios que se producen en el, sobre todo con respecto a la naturaleza y las alteraciones que provocan las distintas estaciones.

Por eso, desde la escuela infantil «Mafalda» del Hospital do Salnés (Vilagarcía de Arousa), han querido programar una serie de experiencias muy positivas para el desarrollo personal de cada uno de los niños. Un conjunto de tareas con las que, a través del juego, trabajar diferentes elementos imprescindibles en su formación, pero siempre adaptados a las características del grupo.

Semilleros Salnés

Semilleros Salnés

La idea de las educadoras del centro era partir de cuentos y situaciones fantasiosas y motivadoras para llegar a la observación de la realidad en un proceso natural de conquista del mundo que les rodea. ¿Tiene buena pinta, verdad? 😉

Pues nos metemos de lleno en materia porque, nuestros niños y niñas do Salnés, tras plantar las semillas en su particular huerto, asentado en unas originales macetas elaboradas por los peques con botellas de plástico, al ver crecer sus plantitas se dieron cuenta de que debían de tener cuidado, ya que aquellos granitos se estaban convirtiendo en un suculento manjar y podían venir los pajaritos a comérselas.

Alumna del centro repasando a través de una manualidad el vocabulario del rostro.

Alumna del centro repasando a través de una manualidad el vocabulario del rostro.

De este inofensivo comentario surgió la idea de hacer un espantapájaros que defendiera su cosecha.

Poco a poco, y de un simple rollo de cartón, los peques comenzaron a hacer la cara de su muñeco preguntándose todos los elementos que debían poner en ella. ¡Ojos!, ¡Nariz!, ¡Boca! …. repasaron los «cativos», y rebuscando entre los materiales que había en el cole, fueron encontrando diferentes elementos para reutilizar y crear su espantajo.

Pero esto no era todo, uno de los peques del centro, se fijó en que al protector de su huerto le faltaba… ¡pelo! Y entre todos, dotaron al que ya conocían como Pepito, de una frondosa melena.

Pepito el espantapájaros ya tiene pelo.

Pepito el espantapájaros ya tiene pelo.

Aunque hoy han querido explicarnos cómo la sencilla actividad de crear un espantapájaros puede servirnos enormemente para trabajar vocabulario u otros elementos de interés para los más pequeños, este ejercicio forma parte de un proyecto más amplio que realizan en el centro desde principios de curso y que seguro proporcionará más capítulos a esta bitácora digital.

Hasta el próximo post 😉