SAN FRANCISCO, PATRONO DE LA ECOLOGÍA

Tenemos un regalo muy especial para conmemorar a San Francisco en su día, el 4 de octubre. Mara y Samuel Cid han traído al colegio un ficus benjamín que creció tanto que ya no cabía en su casa. Este será el árbol de San Francisco, se llamará “Paquiño” y nos va a enseñar a amar a la naturaleza como lo hacía San Francisco de Asís.

22051081_1638704569483346_6313771243163432392_oSan Francisco llamaba a los animales, al fuego y al agua, hermanos y hermanas, pues todas las criaturas provienen de la misma fuente y, por tanto, en cierto sentido, todos son miembros de una familia. Esta visión de una creación comunitaria fue capturada poéticamente en su llamado Cántico del Hermano Sol escrito entre el verano de 1226. El coro de alabanza al Creador es el primer poema escrito en italiano y fue considerado por Dante como una de las más grandes obras de la literatura italiana.

Alabado seas Señor por todas tus criaturas,

Y en especial por el querido hermano sol, que alumbra y abre el día,

y es bello en su esplendor y lleva por los cielos noticias de su Autor.

Y por la hermana agua, preciosa en su candor que es útil, casta, humilde.

Alabado seas mi Señor.

Por el hermano fuego que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre.

Alabado seas mi Señor.

Y por la hermana luna de blanca luz menor

Y las estrellas claras que tu poder creó, tan limpias y tan hermosas, tan vivas como son,

y brillan en el cielo.

Alabado seas mi Señor.

Francisco sentía un profundo respeto y admiración por todo lo que hallaba en la naturaleza: desde un simple escarabajo hasta el astro rey. Especial cuidado y respeto le merecían las cosas más pequeñitas. Jamás mataba a un insecto, ni utilizaba de la naturaleza sin necesidad. Al hacer esto, Francisco no glorificaba a las cosas per se, sino a su Creador. San Francisco de Asís, ofrece a los cristianos el ejemplo de un respeto autentico y pleno por la integridad de la creación.

San Francisco fue proclamado como patrono de la ecología por Juan Pablo II el día 29 de noviembre de 1979. Su legado ecologista consiste en enseñarnos que debemos repensar nuestro lugar en el orden creado, de modo que el bienestar humano está integrado en el bienestar de todas las cosas (medio ambiente). Para él, era vital entender la relación entre la humanidad y toda la creación. La visión franciscana ayuda a ver la vida como un gran regalo. Si podemos ser humildes como él, y entender que el mundo no está en nuestro control, tomaremos nuestro lugar como una parte, y solo una parte, de la gran comunidad de la creación.

Que San Francisco de Asís nos inspire y nos ayude a conservar siempre vivo el sentimiento de la ‘fraternidad’ con todas las cosas- creadas buenas y bellas por Dios Todopoderoso- y nos recuerde el grave deber de respetarlas y custodiarlas.

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