Archivo para abril 22nd, 2010

RÍOS Y BOSQUES DE RIBERA

jueves, abril 22nd, 2010

Bosque de riberaLos ríos son elementos en continuo cambio, estrechamente ligados a los ecosistemas terrestres adyacentes, por eso se dice que son ecosistemas abiertos.

Debido al clima oceánico lluvioso y a la compleja orografía, este tipo de ecosistemas ocupan gran parte del territorio gallego, formando una densa red.

La unión del río con los ecosistemas de su alrededor se realiza mediante el bosque de ribera o bosque galería, de ahí su función primordial y la relación con la biodiversidad de todo el ecosistema fluvial.

Este bosque está formado por especies de árboles y arbustos, de hoja caduca, adaptadas a condiciones de inundación prolongada. Además puede tener un sotobosque, formado por numerosas especies de helechos y otras herbáceas.

Su apariencia varía enormemente, sobre todo, en función de la menor o mayor intervención humana sobre él. En la gran mayoría de nuestros ríos, aparece más bien como pequeñas masas, generalmente en formación abierta o caótica, intercalado por tramos de árboles dispuestos en franjas estrechas y lineales que dan lugar a ridículas filas indias a la orilla del río.

La composición de este bosque suele variar, aunque la especie arbórea más extendida es el aliso (ameneiro), la más higrófila de todas las especies, que suele ocupar la primera línea del cauce; a continuación se sitúan los sauces (salgueiro) y fresnos, aunque también aparecen robles, castaños, avellanos y abedules aislados o formando pequeños bosques.

Esta vegetación influye de manera fundamental en el control de la entrada de energía al río, bien a través del aporte de restos vegetales, como fuente de alimento de muchos invertebrados acuáticos (interesante índice de contaminación) o a través de la regulación de la iluminación, controlando el crecimiento de las algas y plantas acuáticas. También lo hace con la temperatura del agua, que regula los ciclos biológicos e influye en la solubilidad de los gases, especialmente del oxígeno.

La vegetación de ribera actúa de filtro también en el suelo e inmoviliza y metaboliza muchas sustancias contaminantes, que pueden llegar por el agua desde los ecosistemas adyacentes. Interviene secuestrando sustancias como los compuestos nitrogenados, metales pesados, etc., que son incorporadas por las raíces al crecimiento, y una vez fijadas son fácilmente desactivadas por los microorganismos que mineralizan los tejidos vegetales tras la muerte de las plantas. Además, amortigua las riadas y controla la erosión, través de la sujeción del suelo, manteniendo la forma del cauce y reduciendo la entrada de tierra en él.

Para mantener esta función, en condiciones ideales, un bosque de ribera bien conservado debería comprender una banda de vegetación de entre 3 y 5 veces la anchura del río.

Por otro lado, ofrece refugio tanto a los organismos acuáticos, a través de sus raíces, como a los terrestres, de forma que la totalidad del bosque de ribera es como un corredor biológico que facilita la movilidad de las especies y el intercambio genético entre poblaciones aisladas.

Estos bosques son considerados hábitats de Interés comunitario por la Unión Europea y forman un conjunto con una alta biodiversidad.

Amenazas: destrucción por tala y recientemente

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