AGUA
La vida necesita un disolvente que proporcione un medio para sus reacciones químicas. El mejor disolvente posible debería disolver muchos tipos de moléculas, transportándolas a los lugares de reacción, mientras conservan su integridad. Debería estar en estado líquido, ya que el estado sólido no permite la movilidad y el gaseoso no permite suficientes reacciones químicas. Además de esto, el disolvente debería ser líquido durante las mismas variaciones de temperatura en las que las moléculas básicas de la vida permanecen intactas y en estado líquido o gaseoso. El agua cumple exquisitamente estas condiciones.
De hecho, el agua excede con mucho los requisitos básicos para la química de la vida. El químico de Harvard Lawrence J. Henderson describió las distintas formas en que el agua y el carbono son de modo único adecuadas para la vida en su trabajo clásico, de 1913, The Fitness of the Environment y nuestro progresivo conocimiento de la química durante el siglo pasado solo ha reforzado sus argumentos. El tema es demasiado extenso como para ser abordado aquí con detalle, excepto para apuntar algunos ejemplos que evidencian la importancia de esta biomolécula.
En primer lugar, el agua es prácticamente lo único que es más denso como líquido que como sólido. Como resultado, el hielo flota en el agua, aislando el agua más profunda de mayores pérdidas de calor. Este simple hecho también previene que los lagos y océanos se congelen desde el fondo hacia arriba. Es muy difícil, si no imposible, alterar una situación como esta, una vez culminada. Si el hielo se hundiera en el fondo, permanecería allí, incapaz de derretirse, separado del calor del sol. La superficie del hielo también ayuda a regular el clima alterando la capacidad de la Tierra para absorber o reflejar los rayos de sol.
Segundo, el agua tiene calor específico muy elevado en los pasos de sólido a líquido y a gas. Se necesita algo más de calor para vaporizar un gramo de agua que la misma cantidad de cualquier otra sustancia conocida a temperatura ambiente de la superficie de la tierra. Esto significa que se necesita una extraordinaria cantidad de calor para convertir el agua líquida en vapor. De forma similar el vapor libera la misma cantidad de calor cuando se condensa de nuevo como agua líquida. Como resultado, el agua ayuda a moderar el clima de la Tierra y ayuda a los organismos más grandes a regular las temperaturas de sus cuerpos. Esta característica también permite a porciones de agua más bien pequeñas existir en tierra; de otra forma, las fuentes y los lagos se evaporarían más fácilmente. En los tres casos, si un gramo de agua se evaporase con menos calor, extraería menos calor de la superficie. Probablemente no es casual que el agua se encuentre en sus tres estados en la superficie de la Tierra, y que la principal temperatura de la superficie esté cerca del punto triple del agua, la combinación única de presión y temperatura donde los tres estados pueden coexistir. Esto no solo proporciona una diversidad de superficies para la vida, sino que también aprovecha las anómalas propiedades del agua para regular la temperatura.
Tercero, la tensión superficial del agua líquida, mayor que la de casi cualquier otro líquido, le proporciona una mejor acción capilar en el suelo, árboles y sistemas circulatorios y una mayor habilidad para formar estructuras con membrana, además del poder de acelerar las reacciones químicas en su superficie.
Finalmente, el agua es, probablemente, esencial para comenzar y mantener la tectónica de placas de la Tierra, una parte importante del sistema de regulación del clima.
Frank H. Stillinger, un experto en agua, observa: «Es sorprendente que tantas excentricidades se den juntas en una sola sustancia». Mientras el agua tiene más propiedades valiosas para la vida que cualquier otro elemento o compuesto, además, cada propiedad interacciona con las otras para proporcionar un objetivo útil biológicamente.
John Lewis, un científico de los planetas de la universidad de Arizona, está de acuerdo con que el completo ajuste entre carbono y el agua no tiene igual: “A pesar de nuestros mejores esfuerzos para salirnos del chovinismo terrestre y buscar otros disolventes y estructuras alternativas para la vida, nos vemos obligados a concluir que el agua es el mejor de todos los posibles disolventes y sus compuestos con el carbono los mejores de los posibles transportadores de información compleja”.
Una serie de reflexiones que pueden ayudar a los mayores a tener una visión global de la importancia del agua para la vida en la Tierra y a recuperar la capacidad de asombro ante algo tan ordinario. Tan cercano como que más del 60% de la composición de nuestro cuerpo “somos” agua.
Más datos y gráficos sobre sus propiedades en esta web de la Universidad del País Vasco
¡Que elemento más extraordinario es el agua!!
Este trimestre empezamos tambien con los pájaros de la ría, a los niños les encanta fotografiarlos y además entienden en directo la biodiversidad.
Nada más, enhora buena por tú blog maestro, siempre es un placer leerte.
Chefa.